Por fin se inicia el destape
Ya era hora de que un Gobierno se diera la pela y le quitara el velo a uno de los secretos
mejor guardados: el tamaño del lavado de activos ilícitos y sus tentáculos. A buena hora la
Uiaf, por fin, empieza a cumplir parte de su función y da a conocer, como debe ser, el informe
anual de las transacciones peligrosas y el lavado de activos, y no el de publicar información
de los miembros de la oposición, como lo hiciera el anterior Gobierno.
Durante más de 7 años como vocero económico solicité al Director del Banco de la República,
con la aquiescencia de varios miembros de la Comisión Tercera del Senado, que contrataran
un estudio sobre el flagelo creciente del narcotráfico con el fin de comprender la magnitud
del problema y así poder atacarlo de manera certera, pero nunca lo han hecho, como si por
ignorar el tema dejara este de existir. O lo que es peor, hacerse los de la vista gorda para utilizar
este factor distorsionante en beneficio de las cuentas nacionales, ya que al aumentar las
cifras dinamizan la economía de manera subterránea, mejorando y maquillando el crecimiento
y el PIB.
Más de 16 billones de pesos representó en el 2010 el lavado de activos en instituciones
financieras a través de cerca de 43 mil operaciones sospechosas denunciadas por el sistema,
cifra ya alarmante, que tan sólo refleja un pequeño porcentaje sin incluir la mayor tajada
del narcotráfico y corrupción que se mueve en efectivo y divisas, por ser casi imposible de
rastrear. Se hace necesario complementarlo, con una segunda etapa, mediante el cruce de
información de Notariado y Registro, por la compra de activos fijos, con la Dian, y el
Proyecto Muisca, para ver más o menos la magnitud real que tiene el lavado en la macroeconomía,
y la sorpresa será mayúscula.
En este primer estudio de la Uiaf no profundiza en las regiones productoras de droga por su
baja bancarización y porque no era su objetivo, lo que impide visualizar su fuerte impacto
en las mismas, pero es evidente que gran parte de su subsistencia se debe a este flagelo.
Para entender la magnitud del problema y del impacto socio-económico, 16 billones son
mucho más de los recursos que se destinarán para dinaminizar las cinco locomotoras del
Gobierno en el 2011. Estos bienes representan más del 11% del Presupuesto Nacional, es
decir, la cifra del lavado equivale al 3% del PIB, porcentaje alarmante que a los últimos
gobiernos y al Banquero de Bancos no les generaron preocupación. Cuando denuncié lo serio
que era el problema en los diferentes debates, basado en los resultados de los estudios de
Kalmanovitz y Mauricio Cabrera, pensábamos que representaba dos puntos del PIB, me
tildaron de alarmista y especulador. Ahora, ¿qué dirá el doctor Salazar, gerente del Emisor,
al ver que nuestras cifras estaban subvaluadas y que el lavado equivale casi al crecimiento
total de nuestra economía?
Espero que ahora nuestra Banca Central realice un estudio más amplio, para que tengamos
cifras ciertas y que el Gobierno que tenga el valor, las utilice para enfrentar el problema o
por lo menos saber cuál es su peso relativo en las cifras macroeconómicas, impidiendo que
continúe el engaño de afirmar que la economía va bien, aunque el desempleo esté disparado.
Posdata: Felicito al sector financiero, que cumple con la autorregulación contra el lavado
de activos, ya que el 85% de la información pública se debe a su esfuerzo; pueda ser que haga
lo mismo para bajar las tarifas excesivas que seguimos denunciando en las diferentes
transacciones, o tocará a la fuerza.
Senador de la República
















